"Del cultivo del tomate al universo"
LA VANGUARDIA - 03.21 horas - 12/05/2002


J. Mª ALGUERSUARI
Para el veterano ecologista es una
falacia ponerle precio a los recursos naturales, cuando
su coste es medioambiental
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Tal vez sea "uno de los más influyentes
pensadores del planeta", según "The Washington Post", pero lo
mejor es que se comporta como si sólo fuera uno de los vecinos del barrio: a
los diez minutos de conversación, Lester te considera uno de los suyos
("estamos en el mismo bando, el de la humanidad") y me pregunta sobre
los detalles del trasvase del Ebro. Los buenos entrevistados preguntan tanto
como responden y Lester sabe escuchar y toma notas. De hecho, hace 40 años que
las toma desde que su afición por conseguir nuevas variedades de tomate en la
granja familiar de New Jersey le llevó a estudiar agronomía en Rutgers
University. Al acabar, prefirió ver todos los tomates del mundo y se convirtió
en analista internacional de Agricultura del Gobierno Federal. Podía haber
iniciado una brillante carrera en el establishment si no hubiera preferido
convertirse en el pionero de la ecología estadounidense: en 1974 fundó el
World Watch Institute (Instituto de Vigilancia Mundial), que haría celebres sus
informes anuales sobre "El estado del mundo" y editó su revista
bimensual "World Watch". Su libro "Cómo salvar el planeta con
una economía de crecimiento sostenible" convirtió ese concepto en piedra
angular del pensamiento ecológico mundial. "Ecoeconomía" es su última
propuesta: oirán hablar de ella. Si sobre el papel su pensamiento es sólido y
documentado, en la conversación demuestra que no sólo dice lo que siente, sino
que además sabe cómo decirlo.