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5 min | TRES, EXPLORADOR DEL SILENCIO "El silencio es el sonido más fuerte"
LA VANGUARDIA 21/06/2002

INMA SÁINZ DE
BARANDA Tres
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Tengo
45 años, de los que hace 22 que soy Tres. Nací en
Barcelona. Fui músico y soy hacedor de silencios.Tengo
un hijo, Jacobo (11). No creo en los políticos. Dicen
que el silencio es la voz de Dios. Dirijo conciertos
para apagar sonidos, y hoy dirijo a la Banda Municipal
de Barcelona en un "concierto silencioso": no sonará una
sola nota.
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| VÍCTOR-M.
AMELA
Cómo se llama de verdad usted?
-Tres. Rompí con mi anterior
vida un día en que decidí dedicarme al arte, y me bauticé como Tres (el
día en que nací).
-Pero, ¿cuál era su nombre anterior?
-Un
nombre que circula por ahí, en varios documentos, pero que yo procuro
evitar.
-¿Y qué hace cuando debe identificarse?
-En algún
caso he conseguido que me expidan carnets como Tres. Si me dicen: "Ah, es
su apellido... ¿Y su nombre?", yo digo: "H".
-¿H. Tres?
-Sí, porque la hache es la letra muda, la letra del silencio. Y
eso es lo mío: el silencio. ¡Yo me dedico a investigar el silencio!
-Eso suena un poco raro...
-Sí, porque el silencio es
sospechoso. Todos tenemos derecho al silencio, ¡pero no nos dejan
ejercerlo! Nos lo coartan: si en una reunión permaneces callado, ¡te miran
mal!
-O pensarán que eres muy discreto.
-No: pensarán que
eres asocial, un loco o un maleducado. Yo he organizado cócteles de
silencio: un acto con 200 personas en una sala, compartiendo un cóctel...
¡pero sin decir una palabra! Es muy interesante. ¡Hay quien se siente muy
incómodo, muy violento!
-¿Por qué?
-Porque las palabras
son tan cómodas... ¡Las usamos como una máscara!
-¿Desde cuándo le
interesa el silencio?
-Yo hacía música, música experimental dentro
del pop rock, y, reflexionando sobre el papel del silencio en la música,
leí un día que el músico John Cage había compuesto "4'33''", ¡una pieza
revolucionaria!
-¿En qué sentido revolucionaria?
-Su
intérprete fue David Tudor, en el año 1952, en Woodstock: se sentó ante el
piano, levantó la tapa... y no ejecutó una sola nota.
-¿Y?
-La pieza duró 4 minutos y 33 segundos...
-... ¡de total
silencio!
-¡No!: se oían toses del público, bisbiseos, los roces
de sus ropas, el ruido de aquella puerta al abrirse... Todos esos sonidos,
por tanto, ¡constituyeron la pieza "4'33''"!
-Muy hábil, John
Cage...
-Denunció la poca atención que el mundo de la música
prestaba al silencio, y por eso él quiso jugar con el silencio. Al final,
Cage sostenía que el silencio total no existe.
-¿No?
-No,
porque a medida que se apagan unos sonidos afloran otros. Es decir, pueden
oírse otros sonidos más leves, más sutiles.
-¿Hasta qué extremo?
-El propio latir de tu corazón... ¡Podría usted percibir sonidos
sutilísimos si no estuviese inmerso siempre en una pelota de ruidos!
-Ay, es mi móvil el que suena.., perdone...
-El móvil, la
música de la radio, el hilo musical en metro y teléfonos, el tráfico, las
obras, el aire acondicionado, los electrodomésticos, ¡los ordenadores!
Estamos todavía en una fase muy primitiva del maquinismo: ¡las máquinas
aún emiten ruidos! Ahí queda mucho terreno para mejorar en el futuro.
-¿Hay una frontera entre sonido y ruido?
-Ruido es lo que
oyes; sonido, lo que escuchas. Decía Cage: "Si de verdad escuchásemos, ¡no
necesitaríamos salas de conciertos!" Y es cierto: vivimos inmersos en una
inmensa sinfonía. Túmbese usted en una playa, cierre los ojos, escuche...
y la oirá.
-¿Qué ruido le resulta más horrísono?
-El del
martillo pilón. En mi barrio (la Ribera, el Born) está oyéndose mucho... Y
el camión de la basura. Y las motos que chillan.
-¿Y el sonido más
sutil?
-Lo oí en el desierto del sur del Atlas: una inaudible
brisa debió de soplar y... ¡oí cómo la arena se desplazaba sobre la
superficie del desierto!, de aquel mundo de silencio...
-¿Podría
describirme el silencio?
-Si nombras el silencio, lo desvaneces.
Es inaprehensible, paradójico... Los árabes se han aproximado así:
"Después del silencio, el sonido más bello es el correr del agua".
-El silencio como sonido...
-Sí. Lo decía Lao-tsé: "El
silencio es el sonido más fuerte que existe".
-¿Y cuál debe de ser
el más leve que existe?
-Una fricción entre dos átomos, quizá.
-Eso sí que no alcanzamos a oírlo...
-No. Aunque Pitágoras
decía que era capaz de escuchar la "música de las esferas", o sea, la de
los cuerpos celestes desplazándose.
-¿Y usted?
-¡Yo me
conformo con una ausencia de ruidos! Para mí, eso es ya silencio... Por
eso dirijo mis "conciertos para apagar".
-¿Y cómo se desarrollan?
-El público de la sala asiste a un proceso en el que voy apagando
fuentes de ruido: aire acondicionado, máquinas expendedoras,
fluorescentes, ordenadores, motores... Al final, oyes la batería de la
cámara de vídeo que graba todo. Y la apago también. Y entonces oyes hasta
el roce de tus dedos, tu respirar... ¡Es una sensación de verdad
memorable!
-Es la antimúsica.
-¡No! ¡El silencio es
música! La música se hace con sonidos y con su ausencia. Hoy parece que
todo deba ser amplificado, hacia fuera. Yo ofrezco una dosis de lo
contrario, y hoy dirijo un "concierto silencioso".
-¿Qué es un
"concierto silencioso"?
-Los 60 músicos de la Banda Municipal de
Barcelona -que lleva 117 años tocando, sin callar- homenajearán al
silencio: interpretarán tres piezas con todas sus notas, ¡pero sin que
suene ni una! Las cuerdas y percusiones estarán afelpadas, soplarán sus
instrumentos de viento pero sin hacerlos sonar...
-Qué situación
tan rara...
-Venga a oírnos al paseo del Born. Una de las piezas
es "Sinfonía de las sirenas": quién sabe, ¡quizá oigamos las sirenas de
los barcos del puerto de Barcelona! |