|
HISTORIA DEL ASCENSOR
Ya en 1850 aparecieron los primeros
ascensores a vapor e hidráulicos, pero no fue hasta 1852
cuando asistimos a un hecho decisivo para la historia de
los ascensores: la invención del primer ascensor del
mundo, seguro para personas, ideado por Elisha Graves
Otis.
El primer ascensor de pasajeros fue
instalado por Otis en Nueva York en 1857. En 1873 había
más de 2.000 ascensores Otis presentes en edificios de
oficinas, hoteles y centros comerciales de Estados
Unidos y cinco años más tarde se instaló el primer
ascensor hidráulico Otis para pasajeros.
Poco
después llegó la Era de los Rascacielos ... y en 1889
Otis desarrolló las primeras máquinas de ascensores
eléctricos con engranaje que funcionaban
satisfactoriamente.
En 1903, Otis introdujo lo
que se convertiría en la columna vertebral de la
industria del ascensor: el ascensor eléctrico a tracción
sin engranajes, cuya realización demostró sobrevivir al
propio edificio. Esto impulsó la era de la edificación
de gran altura, con edificios tan representativos como
el Empire State Building.
En todos estos años,
Otis ha introducido en el mercado numerosas innovaciones
en controles automáticos entre las que podemos destacar
el Sistema de Control de Señales, el Control de Períodos
Pico, el Sistema Autotrónico de Otis y la Zonificación
Múltiple. Ir
al principio
COMO
FUNCIONA UN ASCENSOR En la actualidad todos los ascensores
utilizan la energía eléctrica como fuente de
alimentación de sus motores y para el reglaje de sus
paradas, así como sistemas electrónicos que regulan las
maniobras a realizar. No obstante podemos encontrar tres
variantes fundamentales, en lo que a sistemas mecánicos
de elevación se refiere, aplicados en función de las
necesidades de uso o de las características de los
edificios en que se instalan.
Aparatos con
engranajes
Como su nombre indica, el sistema
consiste en un motor eléctrico que acciona un engranaje
reductor de tornillo sin fin y rueda dentada que a su
vez pone en movimiento la polea. De esta manera se
consigue que ésta gire a una velocidad relativamente
baja pero con gran capacidad de carga, lo que permite
utilizar motores de reducida potencia para elevar
grandes pesos.
La velocidad de la cabina es de
entre 0,1 y 1,75 m/s, pero admite cargas importantes de
más de 15 toneladas. Se usan en montacargas industriales
para la elevación de vehículos y también en ascensores
de pasajeros, compensando su lentitud con su gran
capacidad de carga.
Aparatos sin engranajes
Sistema que corresponde al desarrollo histórico
del diseño puesto en práctica en 1903 por Elisha G.
Otis, con las lógicas mejoras derivadas de la aplicación
de la tecnología contemporánea.
Requiere motores
de gran potencia y baja velocidad –entre 50 y 200
revoluciones por minuto- que se conectan directamente al
eje de la polea, siendo ésta ranurada y de gran diámetro
–entre 75 y 120 centímetros.
Este tipo de
mecanismos permite que la cabina alcance velocidades
elevadas –entre 2 y 10 metros por segundo- lo que hace
que sean adecuadas para el transporte de pasajeros en
edificios altos con demandas importantes de tráfico.
En los ascensores actuales, en ningún caso el
cable tractor se enrolla a un eje, como ocurría en los
primitivos aparatos de elevación. La tracción se realiza
por adherencia con la polea o juego de poleas que
acciona la máquina, pudiendo situarse ésta en la parte
superior del edificio, lo que es normal y deseable para
el buen funcionamiento, o en la parte inferior a causa
de particulares necesidades de espacio o estructurales
que impidan situarla arriba.
Aparatos
hidráulicos
Comenzaron a instalarse a partir de
1880. Hoy en día se utilizan para recorridos de reducida
altura, dada una serie de ventajas derivadas de su
principio de funcionamiento: utilizan la presión de
líquidos viscosas sobre pistones para elevar la cabina
en sustitución de cables y contrapesos.
Gracias
a esto se pueden instalar ascensores en edificios de
antigua construcción que no dispongan de espacio o
estructura resistente para albergar el cuarto de
máquinas; éste puede situarse alejado del aparato –hasta
una distancia máxima de 15 metros- desde donde se
canaliza el líquido impulsor.
Los ascensores
hidráulicos convencionales se montan directamente sobre
un émbolo o pistón que se mueve dentro de un cilindro
enterrado, cuya profundidad debe ser igual a la del
recorrido del ascensor. Este sistema, relativamente
sencillo, requiere una bomba eléctrica que introduzca
aceite a presión en el cilindro para así levantar la
cabina. La bajada se consigue mediante un dispositivo de
válvulas, reguladas eléctricamente, el cual hace que el
líquido salga del cilindro de forma controlada
permitiendo el descenso del émbolo.
Ir
al principio
HISTORIA DE LAS ESCALERAS
En 1899, Charles D Seeberger se incorporó a
Otis Elevator Company, trayendo consigo el nombre
"escalator". La unión entre Seeberger y Otis produjo el
primer tipo de escalera dirigida al sector público, que
fue instalada en la Exposición de París en 1900. Charles
Seeberger vendió los derechos de su patente en 1910.
Desde entonces, Otis continua mirando hacia el futuro y
desarrollando escaleras cada vez más seguras y
confortables. Ir
al principio
CÓMO
FUNCIONA UNA ESCALERA Las escaleras móviles constituyen un medio de
transporte continuo de personas; su gran capacidad las
hace imprescindibles en grandes almacenes, en
aeropuertos, estaciones y muchos otros lugares. Aunque
su uso masivo es muy posterior al de los ascensores, se
trata de un invento ya antiguo que nació con el siglo.
La primera de ellas fue instalada por Otis en la
Exposición Universal de París, en 1900.
Estos
aparatos tienen un conjunto de escalones enlazados entre
sí como una correa sin fin, que unidos firmemente a
elementos de altas resistencia semejan una cadena. Estas
cadenas se mueven gracias a un mecanismo tractor
consistente en un motor eléctrico acoplado a un reductor
de velocidad y dotado de freno electromecánico.
Normalmente el tractor se encuentra en el lado superior
de la escalera y bajo su piso.
Semejante a la
escalera móvil es el andén móvil, que aplica su misma
tecnología, diferenciándose de ésta en que su piso tiene
placas móviles dispuestas como una banda continua. Su
utilidad es grande en aeropuertos, enlaces de líneas de
Metro, centro comerciales o casos semejantes, para
movimiento en horizontal o entreplantas.
La
escalera posee un control que permite fácilmente su
arrancada y variar su sentido de marcha. Por otra parte,
está dotada de dispositivos de seguridad que la paren
automáticamente al detectar algún problema.
Además, toda escalera móvil dispone de unos
pulsadores de parada para ser accionados en caso de
emergencia. El dispositivo mecánico de retorno de los
escalones y pasamanos se encuentra en un extremo opuesto
al sistema tractor. Ir
al principio |