“La vida de Cervantes nos emociona o entristece pero no nos admira: era la precaria del español de a pie de esos tiempos convulsos. Lo que nos desconcierta es que de esa vida marcada por la sordidez, hubiera podido surgir una aventura tan generosa como la del Quijote, esa novela sobre la cual parece haberse dicho ya todo, y, sin embargo, vez que la releemos descubrimos que aún falta tanto por decir.
Toda obra genial es una evioencia y una incógnita. El Quijote como la Odisea, la Commedia o el Hamlet, nos enriquece como seres humanos, mostrándonos que, a través de la creación artística, el hombre puede romper los límites, de su condición y alcanzar una forma de inmortalidad; al mismo tiempo nos fulmina, haciéndonos conscientes de nuestra pequeñez, contrastados con el gigante que concibió esa gesta. ¿Cómo pudo perpetrar un deicidio semejante? ¿Cómo fue posible desafiar de ese modo la creación del Creador? Escribiendo la historia del Ingenioso Hidalgo, Cervantes potenció la lengua española a unas alturas que nunca había alcanzado y puso un tope emblemático para quienes escribimos en ella; y renovó el género novelesco, dotándolo de una complejidad y sutileza tan vastas como la ambición, destructora y reconstructora del mundo que lo anima. Desde entonces, todas las novelas se medirían con la marca que ella puso, ni más ni menos que todo el teatro estaría siempre espiando a hurtadillas al de Shakespeare, como piedra de toque.
Que fue y es una gran novela cómica y a la vez muy seria, que ella recrea en un mito sencillo la insoluble dialéctica entre lo real y lo ideal, que a la vez que pulverizaba las novelas de caballerías les rendía un soberbio homenaje, nos lo han explicado los críticos. Pero, han dicho menos que, entre las muchas cosas que es, como todos los grandes paradigmas literarios, el Quijote es también una ficción sobre la ficción, sobre lo que ella es y la manera como opera en la vida, el servicio que presta y los estragos que puede causar. Este tema reaparece en todas las literaturas porque es un tema permanente en la vida de las gentes, y ningún novelista lo ha descrito con tanta perfección, en una historia tan seductora y tan clara, como lo hizo Cervantes, acaso sin siquiera proponérselo ni saber que lo hacía.”
Vargas Llosa, La tentación de lo imposible. Discurso