En los años finales del siglo XIX, y coincidiendo con los conflictos y la atonía política de la sociedad española –que sólo empezará a tomar conciencia de la decadencia del país al producirse el “desastre” de 1898-, se dio a conocer un conjunto de escritores, nacidos en torno a 1870 y de origen social semejante, que expresaron su inconformismo y sus inquietudes mediante la denuncia de tal estado de cosas, e iniciaron la defensa de nuevos e innovadores valores literarios. La crítica literaria ha visto en este movimiento dos tendencias: el Modernismo y la denominada “generación del 98”, que, no obstante su diferente orientación, a veces coincidieron en algunos aspectos.