Antonio Machado concibió su poesía como un diálogo que la intimidad sentimental del poeta establece con el mundo circundante a fin de captar la esencia de las cosas en su fluir temporal. Su poética más personal se aparta de todo esteticismo; no se guía por un ideal de belleza clásica, ni busca la musicalidad o el colorismo de la forma, sino la palabra sencilla que permite expresar el carácter temporal de la vida humana, tal como la define el poeta:
Ni mármol duro y eterno,
ni música ni pintura,
sino palabra en el tiempo.
El conjunto de la obra de Machado posee un marcado carácter unitario, debido éste tanto a su estrecha relación con las etapas del itinerario vital e ideológico del poeta, como a sus constantes temáticas y formales, basadas en la inicial influencia de la poesía de Bécquer y del Simbolismo francés. De este modo, en la obra poética de Machado pueden distinguirse cuatro etapas.