edu365.cat
Propuesta de lectura

La Ciudad de las Bestias. Isabel Allende





¿Quién lo ha escrito? Antes de leer Mientras lees

Después de leer



1. Escribe en su lugar los siguientes nexos:

hasta, sino, a pesar de que, desde, donde, para que, por, aunque, tal como, de

Cada uno partió en la dirección señalada Walimai.

El ascenso el laberinto la base del tepui no fue difícil, las gradas eran muy empinadas.

Los astronautas sabían que no era azul, infinitamente profundo y oscuro.

Respiró con todo su ánimo el aire limpio le llenara el pecho.

Esa destreza provenía de un lugar de calma dentro de su corazón, se hallaban los atributos nobles su animal totémico.

no podía ver la altura, calculó que el hoyo en el centro del tepui era pequeño.

El dragón alado estaba en su rincón, lo vieran la primera vez.






2. Relaciona los americanismos con los términos usuales en español estándar:


patatas
andrajosos
tortas
manzanas, islas de viviendas
perezoso (animal)
cobertizo grande
auriculares
estropeado
habitación
altavoz, megafonía
mantas, colchas
descompone, marea




3. Escoge el sinónimo de entre las cuatro posibilidades:

lisonjas
decrépito
profusamente
arrogante
cimitarras
parihuela
perorando
postergar
fétido
ubicarse
despercudiéndose
perorata



4. Relaciona los términos metafóricos o figurados con sus respectivos significados:


Los golpes de tambor [en su pecho]


[Los árboles] eran pilares de una magnífica catedral verde


Observó el paisaje con sus ojos de oro


Entraron a un dédalo de hojas palpitantes


El interior del tepui era un archivo ecológico


Palos de humo y ruido


Pájaros de ruido y viento


Tripas de acero


5. Indica de qué clase son las proposicioes subordinadas adverbiales destacadas (comparativas, causales, consecutivas, condicionales o concesivas):

Los grandes caracoles eran tan coloridos que de lejos parecían flores.


Era un ser indefenso, porque le faltaba velocidad para atacar, escapar o protegerse.


Estaban tan hambrientos que las devoraron [las frutas] sin hacer preguntas.


Los ánimos de los expedicionarios estaban tan caldeados como el clima.


No pensaba salir de allí sin su nieto, aunque tuviera que recorrer todo el Amazonas a pie.


Tuvo que desprender a Borobá de su lado [...]porque no aguantaba su calor.


Algunas [orquídeas eran] tan fragantes que apenas se podía respirar en su proximidad.


Sería pagada al regreso, siempre que cumpliera bien.


Sólo disponían del día siguiente [...], porque sin falta al anochecer él debía volver al mundo exterior.


También sobrevolaban la zona con helicópteros, a pesar de que Kate Cold les hizo ver que el ruido espantaría a los indios.