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El
Lazarillo pertenece a lo que denominamos novela picaresca.
Esta breve obra es la que marcará las características
posteriores del género; es decir: el protagonista es
un pícaro de ínfimo origen; la historia
se explica en primera persona y es una excusa para justificar
la vida del pícaro; el antihéroe-protagonista
tiene distintos amos; los hechos no son fantásticos
sino reales y próximos a la vida cotidiana; y
la narración contiene grandes dosis de crítica
social.
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Te
encontrarás que Lázaro mayor, escribe un prólogo,
que es una carta dirigida a "vuestra merced", en
la que le adelanta que va a explicarle su vida, sus fortunas
y adversidades, para que se dé cuenta de lo que le
ha costado conseguir el nivel social que ha llegado a alcanzar
bajo la protección del Arcipreste de San Salvador.
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La acepción
de pícaro que prevalece hoy (chico simpático
y con cierto punto de ironía) es distinta de la que
se conocía en aquella época: mozo de muchos
amos, astuto, que engaña para sobrevivir, que busca
siempre la ventaja fácil y que intenta evadirse de
cualquier responsabilidad... Y nuestro Lazarillo "da
la talla".
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El protagonista,
que ha sido lazarillo
de su primer amo, va pasando por la compañía
de un clérigo, de un fraile, de un buldero,
de un pintor, etc. y acaba siendo protegido del Arcipreste
de San Salvador. De todos ellos va aprendiendo algo para su
vida; y, a través de ellos, el autor nos denuncia unas
clases sociales, principalmente el clero.
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 Por
último, sitúate en la época. Estamos
a mediados del siglo XVI. Socialmente, España está
en crisis económica por las continuas guerras. Hay
miseria y proliferan los vagabundos y estafadores. En ese
mundo se educará y se hará adulto nuestro protagonista.
¡Ah!
Y no olvides que estamos ya en la Edad de Oro de la literatura
y de las artes, con el Renacimiento
en pleno auge.
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