Lo que me dicen los árboles
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Olivo

¿Sabes que los árboles son los seres vivos más grandes y más longevos? Algunas especies llegan a alcanzar cien metros de altura, y en determinados lugares de la Tierra viven hoy árboles que acompañan a los humanos desde hace más de cuatro mil años.

El árbol es símbolo de la vida en todas las culturas. Hace muchos siglos, cuando Europa estaba cubierta de frondosos bosques, se rendía culto a determinados árboles, pues era creencia que un espíritu habitaba en ellos. Aún hoy perduran vestigios de esta adoración en ciertas tradiciones populares relacionadas con el árbol.

Según la mitología, los antiguos griegos consagraron a sus dioses diversas especies de árboles. Así, el álamo blanco estaba consagrado a Hércules, el olivo a Atenea, o el laurel a Apolo. También en Roma hubo árboles sagrados, que eran cuidados con esmero.

Álamo

El poeta romano Ovidio recogió en sus Metamorfosis los mitos griegos, muchos de ellos relacionados con los árboles. Uno de sus capítulos refiere que el mítico poeta Orfeo, entristecido por la muerte de Eurídice, su esposa, interpreta una melodía con su lira y de este modo hace surgir a su alrededor un hermoso bosque, donde no faltan pinos, encinas, plátanos, hayas, abetos, laureles...

Otro de los mitos referidos por Ovidio cuenta el origen del laurel. Dafne, muchacha de gran belleza, amaba la soledad de los bosques. Apolo deseaba hacerla su esposa, y cierto día se presentó ante ella. La joven rechazó la propuesta y huyó. Cuando Apolo estaba a punto de darle alcance, Dafne invocó la ayuda de la diosa Gea, la Tierra, y ésta la transformó en un laurel. Para aliviar su tristeza, el dios se ciñó una corona con hojas del nuevo árbol, que desde entonces le estuvo consagrado.

Numerosos artistas han hecho de este mito el tema de sus obras. También Garcilaso de la Vega se inspiró en él para crear uno de sus más bellos sonetos.


 
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Árboles y versos Poesía