Canción del pirata
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Empujada por el viento, la nave pirata avanza majestuosa sobre el mar iluminado por la luna. Su capitán se siente orgulloso de su libertad y del navío con que la defiende, y a éste dirige su canción.

De este modo se imaginó José de Espronceda a sí mismo y al hombre libre del Romanticismo: con la libertad del pirata, sin más patria que el mar, no sometido a gobiernos ni limitado por fronteras, sin más leyes que la fuerza del enemigo vencedor y la del viento que impulsa su barco.

José de Espronceda
Escuchar el poema

Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, el Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.

La luna en el mar rïela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul.

"Navega, velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.

Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones
a mis pies.

Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria, la mar." [...]

 

Velero

 

 
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