Ensueños del río Genil
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Federico García Lorca

Federico García Lorca observa el paso interminable de las aguas del río Genil, y, un instante tras otro, su mirada va recogiendo una sucesión de imágenes sorprendentes: ya no hay árboles en las orillas, pero sus siluetas se reflejan en la corriente; como si hubiera muerto, el viento se ha detenido, pero se le oye murmurar sobre las aguas. Y cuando oscurece, el poeta siente que vuelven sus recuerdos, como iluminados por las luciérnagas, y que renace su amor...


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Río Genil

Las alamedas se van,
pero dejan su reflejo.

(¡Oh qué bello
momento)

Las alamedas se van,
pero nos dejan el viento.

El viento está amortajado
a lo largo, bajo el cielo.

(¡Oh qué triste
momento!)

Pero ha dejado flotando,
sobre los ríos, sus ecos.

El mundo de las luciérnagas
ha invadido mis recuerdos.

(¡Oh qué bello
momento!)

Y un corazón diminuto
me va brotando en los dedos.

Río Genil

 

 

 
 
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Ríos y poemas Poesía