Además, los versos escritos en castellano
han de terminar en palabra
llana o grave, cuyas dos últimas
sílabas siempre son:
tónica (acentuada) y
átona
(sin acentuar).
Si
el verso termina en palabra monosilábica o en palabra aguda,
se le suma una sílaba a su medida. Los versos siguientes
tienen ocho sílabas (son octosílabos):
· Pareado: formado por dos versos, de medida igual o no,
que riman entre sí:
Caen, caen los días, cae el año
|
11 A
|
| Desde el verano |
5 a |
Jorge Guillén |
· Terceto: estrofa de tres versos, a menudo endecasílabos,
de rima consonante:
| ¿Qué es nuestra vida más
que un breve día |
11 A |
| do apenas sale el sol, cuando se pierde |
11 B |
| en las tinieblas de la noche fría? |
11 A |
Andrés Fernández
de Andrada |
· Cuarteto: estrofa que combina cuatro versos de arte
mayor y rima consonante:
| ¡Con qué ligeros pasos vas corriendo! |
11 A |
| ¡Oh, cómo te me ausentas, tiempo vano! |
11 B |
| ¡Ay, de mi bien y de mi ser tirano, |
11 B |
| cómo tu altivo brazo voy sintiendo!
|
11 A |
Luis Carrillo y Sotomayor |
· Serventesio: es como el cuarteto, pero alterna las rimas:
11 A, 11 B,
11 A, 11 B.