En tanto que de rosa y de azucena
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Garcilaso describe el bello rostro de una dama, rosado como los pétalos de la rosa y blanco como los de la azucena. Quizás recordando a su amada Isabel Freyre, el poeta le aconseja disfrutar de la juventud y de su hermosura. Sabe que el tiempo, que nunca cambia en su costumbre de modificarlo todo, le traerá la vejez, el invierno de la vida humana, y la rubia cabellera de la joven se habrá transformado entonces en guedejas blancas como la nieve.


Escuchar el poema

 

En tanto que de rosa y de azucena
se muestra la color en vuestro gesto,Azucena
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;

y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:

coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.


 
 
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